Nadie se escapa a su crueldad: machos, hembras embarazadas, bebés lactantes, jóvenes y fetos unidos aún a sus madres por el cordón umbilical. Las fotos ponen de manifiesto que la masacre es indiscriminada y despiadada ya que los bebés son extraídos de los cuerpos de sus madres y abandonados para pudrirse, según Perte Hammarstedt de Sea Shepperd, quien presenció y fotografió la masacre.
El gobierno de las Faeroe afirma que las muertes de estas ballenas son rápidas y sin dolor sin embargo las horribles imágenes del miembro del Sea Shepherd documentan otra cosa. Hay que verlo, por que “ojos que no ven, corazón que no siente” y es necesario sentir para actuar. El mar acaba teñido de sangre tan roja como la nuestra.
Imaginemos por un momento el terror y el pánico de estas ballenas viendo a los miembros de su familia siendo mutilados delante de ellas. ¿Cómo se sentirían los habitantes de estas islas si un grupo armado hasta los dientes entrase en unos de sus pueblos y acorralase a varias de sus familias contra una pared y las matase a palos y sin piedad, descuartizándolas vivas delante de sus padres, madres, hijos, hermanos y hermanas? Un poco de empatía y compasión, por favor.
Los calderones a pesar de estar clasificados como 'estrictamente protegidos' bajo la Convención sobre la Conservación de la Fauna Salvaje Europea y Hábitats Naturales, importan un bledo en Dinamarca, que no se atiene a sus obligaciones como signatario de la Convención. ¿Tendremos que esperar a que la subida del nivel del mar, a causa del desprendimiento de algún glaciar, arrase las islas Feroe y con ella esta práctica aberrante? ¿Cómo actuar? Bueno, colaborando con Sea Sheperd Society o iniciar un boicot a los productos daneses que siempre puede ofrecer la posibilidad de ejercer presión en busca de un cambio.
Fuente: Sea Shepherd Conservation Society que ha estado oponiéndose activamente y enfrentándose a la masacre de las Feroe desde 1985 y sigue siendo uno de los más principales defensores de las ballenas.






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